Mañana hay una reunión

1 05 2007
Os cito un caso curioso.
Introducción
Regularmente hay unas reuniones de gestión a las que asisten diferentes personas de todos los departamentos de la empresa.
Más o menos, los asuntos a tratar son, a menudo, conocidos por todos y casi siempre participan las mismas personas.
La finalidad de la reunión es conocer la situación de la gestión de la empresa y a veces, asisten nuevos participantes desde el inicio de la reunión.

Situación
Por la mañana, Juana al abrir su Lotus Notes se entera –un tanto sorprendido- que mañana a las 8:00 h. hay una reunión. Lo sabe gracias a un compañero suyo –Emilio- que le ha reenviado un correo electrónico en el que se indicaba la fecha de esa reunión tan importante (iba con acuse de recibo)
La hora, las 8:00 h. Está previsto que acabe a la 13:00 h.

Sorprendida por la noticia, llama a su compañero Emilio y le comenta si sabe algo más de esa reunión tan importante.
Emilio, le dice que es la famosa reunión de gestión, que no se preocupe tanto porque se trataran los asuntos de siempre; los del día a día y lo que quedó pendiente.
La respuesta de Emilio no tranquiliza a Juana que le reclama un mayor detalle. Por ejemplo, donde será, quien va a asistir, porqué no se lo han dicho antes,…
Ante la petición, Emilio le contesta que asistirán los de siempre más dos o tres de “Ingeniería” para un asunto nuevo que ya nos dirán. Del lugar de la reunión supone que lo sabrá la secretaria. Y al hecho que no le hayan avisado le responde que seguramente se le habrá olvido decírselo.
Juana hace memoria y empieza a recordar. ¡Ya está! (se alegra) ya recuerda aunque vagamente la pasada reunión de gestión de hace tres meses, pero se cuestiona si tiene que ir ella.
Vuelve a llamar a Emilio y le pregunta si de lo pendiente está el asunto de los “embalajes”. Éste le contesta que puede, que, en todo caso, intente sacar ese tema en la reunión. Puede que haya tiempo o que al jefe le interese ya que hace poco hubo bronca con los del almacén.
No sabe qué hacer. Tiene asuntos (para ella de importancia) y no sabe si se tienen que tratar o no en dicha reunión. Además no sabe si ir o no ya que “oficialmente” ella no sabe nada. También piensa que si asiste a la reunión a qué hora. ¿A primera y estar toda la mañana o …?
Cuestiones relevantes
Reflexionad acerca de la situación sobre la eficiencia de dicha reunión. ¿Qué es lo que falla en esta situación? , ¿Cómo actúan Emilio y Juana?
¿Cuál debería ser la manera de actuar?, ¿Cuál serían las decisiones a tomar?, ¿Quién y cuando se debería actuar?, ¿Cuáles serían los resultados previstos, sus consecuencias,…?





¿Una historia real?

4 04 2007


A propósito de las diferencias interculturales y su gestión me gustaría proponeros el siguiente caso y cómo lo solucionaríais.

Estaba impartiendo un curso de negociación a un grupo formado por personas de Estados Unidos, Francia, Alemania, Chequia y España.

Todos ellos realizaban tareas similares; Desarrollar productos y procesos de industrialización. Todos estaban cerca de los 30 años.

Habían terminado de realizar un juego de interpretación de papeles para simular la negociación de un contrato internacional. La negociación no había terminado con éxito.

Mire por toda la habitación y plantee una pregunta a uno de los americanos:

‘¿Qué es un contrato?’ Me miró como si yo fuera estúpido. ‘Define el acuerdo comercial; Es la Biblia.’

Observé que Pedro, de España, quería intervenir. Negó con la cabeza mirando a su colega americano y, creando una especie de entramado con sus manos delante de su cara, dijo, con pasión: ‘¡Un contrato es una prisión!’

Uno de los franceses se encogió de hombros y dijo: ‘Tienes un montón de cláusulas que pueden interpretarse de muchas maneras diferentes.

Mientras tanto, los alemanes habían estado discutiendo entre ellos. Uno de ellos dijo: ‘Podríamos llamarlo un documento de seguro.’ Los checos sonrieron y dijeron que estaban de acuerdo con los alemanes.

En fin, parece mentira pero la percepción de lo que creemos que es objetivo; un contrato, cómo difiere en función de nuestra cultura. Para ponernos de acuerdo debemos siempre aclarar las reglas de trabajo y comunicación. Es decir, establecer una convención y por supuesto conocer a los otros. Si no …





¿Me explico o no me entiendes? 2a. parte

15 03 2007

El asunto está de moda. Los llamados problemas de comunicación que provocan retrasos, ineficiencias, conflictos, … en definitiva, son un lastre. Y ya tenemos el culpable; la maldita comunicación. Y ya se sabe… ¿me explico o no me entiendes?

Os comento una situación un tanto jocosa acerca de la comunicación y sus problemas.

Envían un correo electrónico desde el centro de sismología mundial (situado en Houston, Texas, EE.UU) al cuartel de la policía local de una población de España (no citaremos nombres)

El correo-e decía lo siguiente.

Movimiento sísmico detectado en la zona. Tomen medidas urgentemente. Envíenos informe de situación.

Transcurre una semana, dos, un mes, dos, tres, cuatro meses y al final el correo-e inicial obtiene respuesta. Decía lo siguiente:

Banda desarticulada. Epicentro y dos personas más han sido capturadas. No hemos contestado antes a causa de un terremoto de narices.

En fin, bromas aparte, cuántas veces no nos aseguramos que nuestro interlocutor ha entendido el mensaje o cuántas veces no hemos redactado notas, informes, actas sin pensar en cómo lo van a entender los otros.

Después achacamos el problema a la comunicación. A la mala comunicación.





El corcho

7 03 2007

Os hago llegar un cuento que lo he leído en un blog de una amiga mía y lo quiero utilizar para como excusa para fomentar la creatividad.

La referencia de este cuento es la siguiente: Enrique Mariscal, “Cuentos para regalar a personas inteligentes.”

Hace años, un inspector visitó una escuela primaria. En su recorrido observó
algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su
escritorio, los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.

Decidió presentarse:
- “Permiso, soy el inspector de turno …¿Algún
problema?”

- “Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos…
No tengo láminas, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada
nuevo que mostrarles ni qué decirles …”

El inspector que era un
“Docente de Alma”, vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con
aplomo se dirigió a los chicos:

- ¿Qué es esto? ” Un corcho señor
“…gritaron los alumnos sorprendidos.

- “Bien, ¿De dónde sale el
corcho?”.

- “De la botella señor. Lo coloca una máquina…”, “del
alcornoque… de un árbol”… “de la madera…”, respondían animosos los niños.

- “¿Y qué se puede hacer con madera?”, continuaba entusiasta el docente.
“Sillas…”, “una mesa…”, “un barco! “. Bien, tenemos un barco.

-¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto
más cercano para nuestro barquito?

Escriban a qué provincia pertenecen.
¿Y cuál es el otro puerto más cercano?, ¿A qué país corresponde?, ¿Qué poeta
conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción
de este lugar?

Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música,
economía, literatura, religión, etc.

La maestra quedó impresionada. Al
terminar la clase le dijo conmovida:
“Señor nunca olvidaré lo que me enseño
hoy. Muchas Gracias.”

Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y
buscó a la maestra.

Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los
alumnos otra vez en total desorden…
“Señorita… ¿Qué pasó? ¿No se acuerda
de mí?

Sí señor ¡Cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el
corcho. ¿Dónde lo dejó?”.

¿Moraleja?





La antigüedad no es un grado

14 02 2007

Hace tiempo leí en un diario un caso que me gustó mucho y lo he ido más o menos utilizando en las acciones de desarrollo directivo.

La historia es la siguiente
La antigüedad de un empleado dentro de la empresa no tiene valor por sí mismo. La experiencia que nos dan los años de trabajo tiene que ejercitarse, porque si no, carece de valor y puede llegar a ser una carga.

Otras veces he escrito sobre el valor de la experiencia y la importancia de mantener a los veteranos, pero ¡cuidado!, que nadie se equivoque:

la antigüedad por sí misma no es un grado.

El entorno competitivo en el que nos ha tocado vivir tiene, como todo en la vida, su lado malo y su lado bueno. Malo en cuanto a que no vale bajar el listón, a que los méritos del pasado tienen poco valor en el presente y nunca se pueden bajar los brazos. Bueno porque eso ofrece oportunidades a los mejores, porque se aprecia a los que aportan valor, independientemente de la edad, sexo y situación familiar.
Un empleado con muchos años en una importante empresa de conservas se acerca al dueño y le dice:

“Señor García, quería comentarle un tema que creo que no es justo. Se nos ha anunciado una reestructuración y ¿por qué Ana, que lleva poco más de un año en la empresa gana más si tenemos un puesto equivalente y yo llevo casi veinte años aquí?”.
-
El dueño le miró unos segundos, alzó la vista y tras mirar por la ventana de su despacho le dijo:

“¿Ve ese barco que está llegando al puerto? Acérquese y hable con ellos, por si tienen algo que nos interese”.

Una hora más tarde, el empleado regresó:

-“He hablado con uno de los marineros y me ha dicho que tienen la bodega llena y están de regreso a su lugar de origen, aquí sólo van a hacer una parada para repostar”.

García le contesta:
“Vaya y entérese si estarían dispuestos a vender su carga”.

Unos minutos más tarde el leal empleado regresa:

“Lo veo difícil, me ha dicho que tienen un comprador en su pueblo y que paga muy bien”.

El dueño le comenta:

“Entérese cuál es la oferta que tienen y por cuanto estarían dispuestos a vender”.

El empleado les contesta:
“Bien, lo intentaré, pero tendrá que ser después de comer, porque se marchaban ya a la cantina”.

Esa misma tarde el empleado vuelve y le trae a García nueva información:

“Dice que se lo compran a veinte, y que consideran que es un buen precio. Si queremos la mercancía tendríamos que mejorar la oferta”.

“Bien, y ¿tú cuál crees que sería una buena oferta?”, le preguntó García.

“Yo les ofrecería veintitrés de entrada, y a partir de ahí entraría en el tira y afloja de siempre, pero en ningún caso pasaría la oferta final de veintiséis. De todas formas no les veo muy receptivos”.

Sr. García “¿Te atreves a intentar cerrar un trato con ellos?”.

Empleado “Hombre, atreverme por supuesto, mañana a primera hora me acerco a negociar con ellos, si aún están aquí, porque tienen mucha prisa en volver a su casa”.
El dueño pidió al empleado que se sentara y sin decirle nada más mandó llamar a Ana, que empezó a trabajar en la empresa al quedarse viuda, tras el naufragio de un barco pesquero del que su marido era el capitán.

Sr. García “Ana, ¿ves ese barco amarrado en el puerto?, acércate y habla con ellos, por si tienen algo que nos interese”.

Ana salió del despacho y el empleado replicó:

“jefe, si ya lo he hecho yo, ¿para qué manda otra vez a Ana?”,

El dueño le hizo callar con un gesto, indicándole que esperara. Poco más de media hora más tarde regresó Ana, y le dijo:

“Tienen las bodegas llenas, me empeñé en hablar con el capitán, y me ha dicho que vuelven a puerto, que sólo han parado para repostar. Le he preguntado que a cuanto se lo compran, y me ha dicho que tienen un comprador en su pueblo que lo paga a veinte.

Como querían cenar temprano para madrugar y zarpar al amanecer, les he llevado al Mesón del Ancla, que no lo conocían y está mucho mejor que la cantina. Allí, mientras pedían, le he igualado la oferta, y le he dicho que le compramos su pesca manteniendo los veinte, lo descargamos todo esta misma noche, y así mañana parten con las bodegas vacías con lo que podrán llegar un día antes a casa, sin tener que ocuparse de la venta y ahorrando además combustible.

Me ha dicho que si cerramos el asunto antes de que se acuesten que vale. De regreso he hablado con los muchachos de la lonja, y me dicen que podrían tener una cuadrilla para descargar el barco esta misma noche.

Creo que es un buen negocio, y me ha dicho el capitán que si todo sale bien, estarían dispuestos a traer aquí su mercancía a partir de ahora, porque este puerto les viene mucho mejor para su ruta. ¿Está bien, jefe?

El dueño miró al empleado una sola vez, giró su cabeza y le dijo a Ana:

“Buen trabajo, se nota que conoces bien a los marineros, dile a los chicos que descarguen y al capitán que yo mismo le acercaré el dinero, y le invitaré a una copa para charlar del futuro”.
Ana salió rauda del despacho, y el dueño se dirigió al empleado:

“Perdone, con este trajín he olvidado lo que me comentaba esta mañana, ¿de qué se trataba?”.

El empleado, aún aturdido, tan sólo dijo:

“Bien, señor, espero que haga valer mi antigüedad en la casa a la hora de la reestructuración”,

Y el dueño según salía por la puerta le respondió:

“Espero que sea usted el que haga valer esos años de experiencia, su rendimiento no está en mis manos, sino en las suyas, por mi parte estaré encantado de volver a tenerle entre los mejores si así lo merece, buenas noches”.


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Compromiso en el equipo

13 02 2007
Hola a todos,
Este anuncio es interesante.
Ilustra la capacidad de compromiso de las personas con un proyecto en concreto.
Lo he utilizado para discutir acerca de la creación de equipo, del compromiso que implica cuando un proyecto nace y se tiene que combinar con tu actividad diaria.
¿Qué os parece?, ¿Cuáles serían vuestras conclusiones? ¿Encontráis el video interesante?
Espero vuestros comentarios





The IT Crowd. Cómo seleccionar personal

11 02 2007

Hola a todos,
Os dejo un enlace directo a parte de un episodio de la serie IT Crowd que se emite por el Channel 4 TV de la Gran Bretaña.

En ese episodio se puede observar un curiosa entrevista de selección. Perfil a seleccionar, Jefe de Sistemas Informáticos. Buen método de selección.

La serie realmente es impresionante. Retrata o más bien caricaturiza el mundo de los nuestros queridos informáticos.

Seguidla, porque es impresionante.








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