El corcho

7 03 2007

Os hago llegar un cuento que lo he leído en un blog de una amiga mía y lo quiero utilizar para como excusa para fomentar la creatividad.

La referencia de este cuento es la siguiente: Enrique Mariscal, “Cuentos para regalar a personas inteligentes.”

Hace años, un inspector visitó una escuela primaria. En su recorrido observó
algo que le llamó la atención: una maestra estaba atrincherada atrás de su
escritorio, los alumnos hacían un gran desorden; el cuadro era caótico.

Decidió presentarse:
– “Permiso, soy el inspector de turno …¿Algún
problema?”

– “Estoy abrumada señor, no se qué hacer con estos chicos…
No tengo láminas, el ministerio no me manda material didáctico, no tengo nada
nuevo que mostrarles ni qué decirles …”

El inspector que era un
“Docente de Alma”, vio un corcho en el desordenado escritorio, lo tomó y con
aplomo se dirigió a los chicos:

– ¿Qué es esto? ” Un corcho señor
“…gritaron los alumnos sorprendidos.

– “Bien, ¿De dónde sale el
corcho?”.

– “De la botella señor. Lo coloca una máquina…”, “del
alcornoque… de un árbol”… “de la madera…”, respondían animosos los niños.

– “¿Y qué se puede hacer con madera?”, continuaba entusiasta el docente.
“Sillas…”, “una mesa…”, “un barco! “. Bien, tenemos un barco.

-¿Quién lo dibuja? ¿Quién hace un mapa en el pizarrón y coloca el puerto
más cercano para nuestro barquito?

Escriban a qué provincia pertenecen.
¿Y cuál es el otro puerto más cercano?, ¿A qué país corresponde?, ¿Qué poeta
conocen que allí nació? ¿Qué produce esta región? ¿Alguien recuerda una canción
de este lugar?

Y comenzó una tarea de geografía, de historia, de música,
economía, literatura, religión, etc.

La maestra quedó impresionada. Al
terminar la clase le dijo conmovida:
“Señor nunca olvidaré lo que me enseño
hoy. Muchas Gracias.”

Pasó el tiempo. El inspector volvió a la escuela y
buscó a la maestra.

Estaba acurrucada atrás de su escritorio, los
alumnos otra vez en total desorden…
“Señorita… ¿Qué pasó? ¿No se acuerda
de mí?

Sí señor ¡Cómo olvidarme! Qué suerte que regresó. No encuentro el
corcho. ¿Dónde lo dejó?”.

¿Moraleja?


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2 responses

31 03 2007
Anonymous

¿Que el Inspector era un ladrón de corchos?

Ya sabes Álex que no puedo evitar mi sentido del humor.

No es una cuestión de medios, que al final, siempre causan insatisfación. Es una cuestión de saber lo que hay que transmitir, de que te emocione tu trabajo, de estar “enamorado” de él, sea el que sea. A partir de ese momento, hecer tu trabajo es fácil.

Lo podemos relacionar con la motivación:

– Motivación externa
– Automotivación

Yo soy un convencido de la automotivación, pero es que soy un enamorado de mi trabajo.

Un saludo. El Malo.

Pd: Mientras no me enseñes a indentificarme usaré mi nick. Y dile al Director que le devuelva el corcho a la pobre profesora.

15 09 2007
Enrique Mariscal

Agradezco la difusión de mi libro y del cuento “El corcho”, habla de la selección creativa de material de la página. Felicitaciones.
Ninguna de mis historias son para entetener, pasar el rato o fugar; todas invitan a la reflexión a través de autoironía, del buen humor y de la actitud positiva y superadora ante los conflictos.
Cordialmente desde Buenos Aires:
Enrique Mariscal

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